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 En aquella apestosa cloaca.

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Agusiding
Cazador Novato


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MensajeTema: En aquella apestosa cloaca.   Jue Nov 06, 2014 1:16 pm

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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Jue Nov 06, 2014 2:38 pm

Probablemente asi se sentiría alicia despues de llegar al pais de las maravillas, claro si apestara a cadáver, estuviera mas llena de excrementos que un baño público en un evento masivo y claro, si el pais de las maravillas fuera maravillosamente húmedo, oscuro, apestoso y sucio como una cloaca.

Desafortunadamente para el cazador, nadie lo esperaba para una fiesta de no cumpleaños nisiquiera con media tasa de te. El cazador estaba sólo, confundido y en un obscuro lugar literalmebte desconocido, con las palabras de aque "
abuelo"
taladrandole la mente.

El doctor, los militares, su hermano, su espada que habia estado a centimetros de él y eso de destruir el templo....de que templo hablaba y mas importante aún, ¿podia confiar en aquel hombre? Si tanto quería que recuperara su arma ¿por que simplemente no se la daba?

Las ratas navegaban por entre los excrementos y aguas negras de la ciudad, aquéllo obviamente era el sistema de alcantarillado, pero donde demonios estaba la salida. Agustin, necesitaba con desesperacion un baño.
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Agusiding
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Jue Nov 06, 2014 3:12 pm

La cabeza le retumbaba.
Levantándose lentamente de donde había caído tras aquel inmenso movido viaje, el cazador pasó a sentarse por un momento en la pequeña escalinata que separaba la corriente de agua pestilente del pequeño pasillo que, lado a lado, tenían todas aquellas instalaciones, hechas al parecer bajo el mismo martillo y cincel durante más de trescientos años en todo el mundo.

Con muchas preguntas y pocas respuestas, el hombre pasó a rascarse la cabeza para, en conjunto, quitar son su mano un pedazo de papel higiénico mojado que se le había quedado pegado al cabello.

-Como si de por si no le hiciese falta asquerosidad a este sitio ...

Algo asqueado, la risita burlona del cazador había desaparecido.
Las dudas eran más que pesadas en su mente y necesitaba encontrar la llave que abriría todas aquellas puertas.
Para comenzar, ¿Por qué aquel ente se parecía tanto a él?
Tal vez un poco más viejo y con ambos ojos, pero el parecido era significativo.
Además de eso, ¿tenía que conocer tanto de la vida del hombre?
Un hermano perdido, una espada perdida y una técnica dimensional que lo había apartado de aquellos a los que, supuestamente, el hombre no debería acompañar.
"
El doctor no es lo que parece"
. ¿Por qué le advertía? ¿Quién era él para conocer al doctor y por qué se intrigaba en dar aquella preocupación al hombre?

Aquel dolor de cabeza de muerte tmapoco ayudaba mucho y, sumado al olor del lugar que hacía que su sentido del olfato se perdiese, el hombre se encontaba completamente despojado de su sentido de la orientación.

No quedaba más.
Apoyándose a una pared, el hombre sujetó la sierra que se había aflojado de su arnes.
Tras comenzar con la marcha, el hombre se percató de que uno de los revólveres que había tomado de aquella instalación militar se había perdido, para encontrarse con la sorpresa de que, este, se encontraba unos metros más adelante, retenido de caer a un pequeño vació por un montículo de mierda que se había acumulado gracias a viertos sedimentos de colores diferentes que el cazador prefirió no indagar.

Tomando su arma de la asquerosa agua, el sujeto pasó a limpiarla con su pantalón, ya bastante asqueroso de por si, para luego sujetarla nuevamente a la funda izquierda, lugar del cual se había salido con anterioridad.

-¿Hellbound 05, Doctor?

Sin ningún resultado.
El hombre, sin recibir respuesta, profirió caminando, observando como una pequeña escalinata bajaba un poco más, llevándolo a un lugar oscuro.
Sin darse cuenta en una flecha que había en una pared marcada con sangre, el cazador prosiguió caminando.

-CUIDADO CON LITHEN MAHUAN-


Dictaba la leyenda que se encontraba escrita al lado de aquella flecha.
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Dom Nov 09, 2014 11:49 am

Aquella pestilencia parecía inundarlo todo, sin importar a dónde el hombre de canos cabellos girará la cabeza un nuevo y pestilente aroma saturaba su sentido del olfato. El tuerto cazador avanzó, iluminado por las escasas lamparas de servicio de aquella zona, la mayoria, emitia una luz tenue y opacada por el excremento de mosca.

Sin embargo, algo parecía no estar bien, el agua corría con relativa tranquilidad, no se oían rasguños en el suelo de cemento ni en el abobedado techo de ladrillo rojo...¿donde estaban las ratas, las cucarachas y el resto de fauna normal que habitaba aquél deplorable lugar.

Y la preocupación se incrementó muchisimo más, en una curva hacia la izquierda, colgado sobre la pared, un viejo cráneo de carnero lleno de suciedad daba la bienvenida a lo que antes habia sido un cuarto de servicio y después un cuarto de sacrificios humanos y ahora solo un sitio que arrojaba ideas tenebrosas y estremecedoras.

Una mesa de metal con grilletes soldados y dispuestos para poder apresar las manos y piernas de un humano adulto, ahora estaba tirada de lado y llena de suciedad. Un antiguo círculo infernalista, pintado con pintura roja sobre la pared de fondo, ahora se caía en pedazos debido a la húmedad. Sin dudas aquéllo habia sido un sitio de ofrenda serio, no una broma de niños leyendo sobre rituales en internet. Lo que el cazador tenia ante sus ojos era obscuro y malvado como pocos pueden llegar a ser, y sin embargo, ahí estaba, todo sucio y abandonado, los libros de rituales oscuros, qhora roidos y destruidos para ser madrigueras también, extrañamente abandonadas.

¿Que pasaba ahí abajo? ¿por que todo parecía abandonado hacia años? ¿Por que parecía que el era el único ser con vida en esa maldita área?
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Dom Nov 09, 2014 1:36 pm

Abrumador.
Aquella larga noche parecía no tener fin y eso al hombre tuerto comenzaba a incomodarle.
Si ya de por si había sido bastante molesto el tener que comenzar caminando bajo la lluvia, ser drogado por un equipo táctico y pelear con un clon de aquel ente de moscas que tenía todo su odio ganado y más, el caminar por una cloaca, representatividad de la mierda que podría llegar a ser el cuerpo humano no dejaba en claro que los ánimos fuesen a cambiar en poco tiempo.

Sumado a todo el ambiente del lugar que ya de por si era tétrico, aquellas luces que parpadeaban en lo largo causaban en la ya de por si cansada vista del cazador un efecto de brillo bastante desagrable, pese a que estas se encontraran practicamente apagadas por todo el excremento natural que tenían encima.

El caminar, lento pero seguro, había mermado ya cuando, a la distancia, el hombre había logrado observar aquella cabeza de carnero, cubierta de polvo y algo de porquería, por encima de una entrada que daba a una habitación aún más sobre acogedora.

Mesa de torturas, sangre seca en varios lugares, libros roidos por el proceso natural de la humedad y un inmenso círculo de invocación que relataba que alguien en algún momento, jugó con algo más que la simple idea de crear un "
Ocus Pokus"
.
Tomando entre sus manos una pequeña lámpara que aún colgaba con ténue luz en una de las paredes, el hombre pasó a ojear uno que otro libro que tenían diferentes escrituras en sus lomos.

De varios colores, diferentes letras e inclusive, runas arcanas que el cazador no logró comprender, los libros se encontraban apilados en un montículo de huesos que representaba que, desde ya hacía mucho tiempo, alguien no pasaba por aquel lugar.

Pensamiento::
 

La notoria falta de animales, además de la tranquilidad del agua.
Las húmedas paredes que destilaban un moho que opacaba su olor por la pestilencia.
De un momento a otro, el del cano cabello sintió una especie de efusión no propia de él.
Los hechos que venían ocurriendo simplemente estaban fuera de control y parecía, que todos y cada uno buscaban la manera de confundir al cazador.

-¿Hay alguien aquí?

La respuesta fue elaborada por el eco del lugar.
Tomando asiento en un pequeño montículo de libros, el hombre intentó observar con más detención.
En el fondo, presentía que algo estaba pasando por alto.

Tirada de percepción::
 
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Miér Nov 12, 2014 8:30 am

El hombre, nervioso ante la escena y el conocimiento de que un grupo de satanistas había usado aquellos lares como circulo de rituales hablo en aquella estancia abovedada, preguntando si había alguien con el en ese lugar.
La única repuesta fue dada por su propia voz al regresar a sus oídos como un eco fantasmal.
Incapaz de percibir algo aparte de lo que tenia enfrente el cazador se sentía incómodo;
por experiencias previas, sabia que en sitios como aquel, las almas rencorosas, las energías abismales e incluso algunas criaturas era atraídas y vivían cómodamente.
Sin embargo algo raro había en aquel símbolo en la pared, era definitivamente real, pero era distinto a cualquiera que hubiese visto con anterioridad.

Un sonido similar a pasos comenzó a sonar en la lejanía, proveniente de algún pasillo detrás de una puerta de acero que genial la leyenda de "
túneles de mantenimiento"
y un letrero doblado y casi por completo difuminado, decía: precaución, solo personal autorizado.
La puerta, que antes había sido solida y con una fuerte cerradura, que solo una llave de seguridad habría podido abrir, ahora estaba oxidada, golpeada y solo mantenida en su lugar por una oxidada bisagra, gruesa y picada por el sarro
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Miér Nov 12, 2014 7:18 pm

En algunos momentos la conciencia era capaz de remoder en lo más profundo a cualquier ser que buscara la necesidad de un minuto de paz.
Pese a que en su momento, el hombre no tenía nada por lo cual creía que debía culparse, aquella sesanción de soledad absolutad bajo las inmensas sospechas hacían que el cazador pensara lentamente en lo que podría estarse preparando en aquel lugar.

Aún sentado, el sonido del agua apestosa no hacía que la estancia en aquel lugar fuese más agradable, sino, todo lo contrario.
Mirando de un lado a otro con su único ojo sano, el cazador buscaba con "
supuesta"
paciencia algún ente que pudiese estar intentnado manipular cualquier probabilidad de los hilos del destino.
No siempre aquellos demonios o espíritus eran capaces de manifestarse, mas, eso no erradicaba la posibilidad de que algo estuviese esperando el preciso momento para atacarlo al de canos cabellos y llevarse consigo lo poco que el hombre ya cargaba encima.

Un chirrido y nada más.
Un sonido metálico se habia escuchado en la lejanía, dándole a denotar a Agusiding que, hacía su derecha, una puerta bastante maltrecha solamente unida a su eje por un pequeño soporte lo separaba de un lugar en donde se suponía, después de atraversar dicha estancia, aparecería un camino de túneles que lo llevarían directamente al sector de mantenimiento, lugar donde, según las suposiciones del hombre, al menos podría encontrar una salida.

Así fue como, tras uno que otro movimiento y pateando uno que otro libro, el cazador esbozó sus esfuerzos por intentar derribar aquella puerta.
Pesada, más no lo suficiente, la oxidada visagrada que sostenía aquel objeto material en su eje fue despojado de su lugar para, rápidamente, hacer que la puerta se viniera abajo, a lo cual, con temple de hierro el de cano cabello sujetó la puerta para no elaborar un completo escándalo.
Silencio total;
Al menos es era lo que el hombre creyó escuchar hasta aquel momento.

Una vez la puerta estuvo en el suelo, sonidos de pasos alertaron el sexto sentido del cazador, el cual, rápidamente despojó aquella gran motosierra del arnés de su espalda.
Sin encenderla aún, pues verificaba poseer el elemento sorpresa, el hombre caminó lentamente por un holgado pasillo que llevaba a una especie de ductos.
Al finalizar la travesía por aquel complejo, una pequeña sala de máquinas con diferentes artilugios y un motor de gasolina apagado se encontraban reposando en una habitación ligeramente más oscura que la anterior.

Aún con la motosierra en mano, el hombre dispuso a ocultarse por un momento detrás de una caldera de tamaño mediano que se encontraba al lado de aquel motor apagado.
A modo de suposición, el cazador intuyó que aquel funcionaba para hacer que muchas de las luces que se encontraban apagadas encendieran y así poder quitar la remanente oscuridad que entraba por una rejilla de la superficie, indicando que la noche estaba aún en su mayor apogeo con una luna que se posaba en el firmamento.

-¿Luz de luna?

No lo había notado.
A casi treinta metros de altura, una pequeña rejilla daba a la superficie, haciendo que una pequeña cantidad de aire puro entrara a la cloaca.
Si bien era cierto que la felicidad del hombre por encontrar una salidad a la luz no se hizo esperar, de igual manera, una chispa de preocupación azotó su mente cuando logró proporcionar en límites especiales la profundidad a la cual se encontraba;
¿Dónde diablos estaba?

Aquel pequeño pasillo se encontraba acompañado por dos paredes mohosas lado a lado y con pequeñas grietas que demarcaban que, en el pasado, alguien había intentado aferrarse a ellas desesperadamente.
Hacía el motor apagado, el cual poseía una infraestructura grande, posado en dos pesados blocks y con algo de polvo y porquería encima, se encontraba la caldera en la cual, ahora el hombre de cano cabello reposaba su espalda, aún con la guardia en alto.

Sabiendo que ya no estaba solo, el hombre tenía que pasar a su modo de combate.
No podía permitirse el hecho de que le encontraran con la guardia baja.
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Miér Nov 12, 2014 10:23 pm

Aquella obscuridad no ayudaba en nada al cazador, quien, apesar de haber encontrado una ventila que literalmente le dio un respiro de aire puro, al mismo tiempo era un golpe psicológico duro. Tener una ventana a aquel mundo abierto y libre, pero colocada justo fuera del alcance, obligándolo a seguir dentro de aquellos apestosos y malsanos túneles.

Por primera vez en todo el tiempo que llevaba el cazador en aquella cloaca, la idea de en donde se encontraría la gente normal comenzó a asaltar su mente, la mierda y la humedad lo invadían todo, pero incluso las cloacas necesitaban un mantenimiento, como era posible que aquel motor a gasolina estuviera apagado? pero mas importante...todas las cloacas modernas, tenían electricidad alimentada por los transformadores de la ciudad, por que aquella área estaba tan oscura? tan abandonada? Por que incluso los insectos y las ratas habían abandonado aquel sitio, por que un frio tenebroso subía por su pierna.

El cazador dio un brinco al notarlo, ese frio anatural que había tocado su pantalón y había helado su piel era una mano, una mano mohosa y cadavérica que a su vez, estaba unidas un brazo flaco y de una tonalidad entre gris y verde.

Para sorpresa del cazador, que, en su mente imaginaba temibles espectros o demonios malvados, jamás había esperado un oponente que se arrastrara por aquel inmundo lugar.

El no muerto carecía de piernas y le faltaba una gran parte del torso, solo un brazo, un hombro, su pecho y su horrible y torturada cabeza prevalecían. Con una lentitud macabra y ojos desprovistos de cualquier luz, el no muerto gimió lastimeramente, pero cual lobo aullando a la luna, el gemido de otros no muertos se unió al de aquel mancillado ser.

Intentando pasar desapercibido, ser sigiloso y precavido, Agustín acababa de comprender el sentimiento de no estar solo que lo acosaba desde que había bajado era por que realmente no estaba solo, aquellos túneles estaba repletos de muerte y de cadáveres sin descanso.
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Agusiding
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Jue Nov 13, 2014 12:49 pm

Las cosas obvias son las que más duelen cuando salen a relucir;
Generalmente, se tienen en la cara y son pocos los que verdaderamente tienen la capacidad de verlas antes de tiempo.
Eso era lo que había pasado con el antiguo cazador. Incapaz de observar lo que pasaba frente a sus ojos desde un inicio, el hombre sintió la pesadez de sus acciones despreocupadas segundos después de que una mano, fría como la nieve y pálida como la muerte hiciera contacto físico con la suya propia, haciendo que, de un respingo, el hombre denotara que su soledad, desde un principio, no había sido más que una farsa.

Mohosos, lentos, prácticamente destruidos por una vida que no habían pedido más allá de la muerte.
Si ya de por si la situación no fuese mala, los zombies eran capaces de arruinar cualquier día a cualquier persona que tuvieran por delante.
Incovados por magia arcana realmente poderosa, el cazador tenía conocimiento de aquellas criaturas a niveles efímeros.
Fuera de que tuvieran la capacidad de moverse ya después de una vida que se suponía debería ser plena y de que sus cuerpos muchas veces perdieran la capacidad de lucha por el hecho de la descomposición, el de canos cabellos se encontraba por delante de una criatura que de la cual no tenía idea, por simple que fuera su mecánica.

-Un gusto, Agustín Corbella Reid, encantado de conocerte, pero la verdad, solo dejo que me toquen la mano después de la primera cita ...

Las cuencas llenas de un sentimiento vacío. Aquellos ojos solamente demostraban ser un portal a algo que simplemente ya no estaba ahí.
La perdida del alma había sido y seguiría siendo, al menos para el cazador, una de las torturas más fluctuantes que podría existir.

Soltándose ante la poca resistencia del nuevo enemigo, el cazador no dispondría de su energía para matarle;
En el fondo, el compadecimiento de su estado tal vez hacía que cometeria un fatídico error, pero no era necesario malgastar aquella fuerza que había recuperado en algo que, al menos de momento, apenas y podía moverse.

Ágil como el viento, el hombre pasó a moverse rápidamente entre las calderas y aquel motor abandonado, que ya de por sí le había dado mala espina, para seguir una ramificación que daba hacía la derecha en aquel pequeño lugar que podría llegar a ser su punto de muerte.

-Si sigo por este lugar ...

Los gemidos de los muertos vivientes se alzaron tal cual lobos a la luna.
El hombre ahora estaba completamente seguro de que no se encontraba solo.
Sin deseos de lucha, al menos de momento, tras su pasos, el hombre aprovechó la humedad del lugar para, al igual que con la lucha contra Belcebú, alzar una pared hielo tras sus pasos que le protegería de cualquier enemigo que tuviese a sus espaldas.

Bajando ahora por unas pequeñas gradas que le llevaban aún más a lo profundo, Agusiding titubeó por unos instantes.
Desde hacía un tiempo, parecia que caminaba en círculos.
Gradas que bajaban una y otra vez y, para el colmo, tras unos cuantos pasos más, nuevamente una fisura en el centro de dos pasillos a cada costa;
Agua asquerosa nuevamente corriendo por tan plácidamente como río hacía la mar.

Cansado ya de juegos, el hombre intentó concentrarse esta vez;
Era justo y necesario que encontrara una salida.
Caminando nuevamente por el lugar, como una mala broma, aquella cabeza de carnero nuevamente le sonreía a la cara, demostrando la porquería de mosca que tenía encima en conjunto con aquellas ténues lámparas que se encontraban provistas por todo el camino.
Aquel montículo de libros, la mesa de torturas y para mal de males, la misma puerta nuevamente sobre su eje, enseñando la bisagra a medio caer colocada en su punto como si alguien se hubiese tomado la molestia de devolverla a su mal estado original.

-¿Quieres jugar verdad?

Nuevamente una mirada, otro sentir.
Necesitaba encontrar lo que no estaba viendo;
Necesitaba escuchar lo que no había escuchado.
Nuevos gemidos se habían sumado ahora a la ya de por si desagradable sensación de persución y encierro.

Una sonrisa en la cara del cazador lo decía todo;
Aún no era momento de ser el juguete de alguien.
Tenía muchas preguntas y pocas respuestas, y tenía que encargarse de que aquello tuviera solución.

Tirada de magia::
 

Tirada de percepción::
 
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Sáb Nov 15, 2014 8:28 pm

Esto era imposible, apesar de que momentos atrás, el cazador había convocado un hechizo para bloquear el camino y literalmente avanzado a toda velocidad y sin rumbo fijo por aquellos laberínticos túneles mohosos, ahora, el hombre de cabellera blanca estaba en el punto de partida...donde el cráneo de carnero y la puerta que, aunque el mismo había derribado, ahora estaba en su lugar como si nada de lo que el cazador había vivido en los últimos minutos hubiera pasado.

Acaso alguna entidad estaba jugando con su percepción? Acaso había sido poseído por alguna clase de espíritu? O simplemente los vapores asquerosos que aquel hombre respiraba continuamente habían logrado intoxicarlo? El cazador pensaba febrilmente en alguna explicación para aquella bizarra situación, sin embargo, las respuestas danzaban burlescamente justo fuera del alcance del cazador.

Frustrado y sin ideas, Agustín miro de nuevo la puerta, la cual parecía repararse a cada segundo que pasaba. Ahora mas confundido que antes, el cazador intento tallarse los ojos, sin embargo descubrió, que extrañamente el libro que había hojeado en el cuarto de sacrificios seguía ahí, fuertemente sujetado por el cazador, quien se sorprendió a si mismo mirando el texto con cariño, no;
con amor.

Cuando Agustín levanto la mirada estaba confiado en su superioridad. Él era un ser supremo y una fuerza sin paragón.
El hombre caminaba tranquilamente.por los túneles, guiado por dos hombres...insectos a la vista de aquel hombre, mientras que detrás de el, un grupo de torpes y pusilánimes hechiceros lo seguía con rostros sombríos.

Cuando la zona norte de las cloacas había comenzado a construirse, los trabajadores despertaron algo poderoso, tanto que llamaron a un concilio de poderosos hechiceros, los lideres y sabios del norte de América. Sin embargo, los muy pobres, solo habían sido capaces de encerrar al ente en un anillo y habían tenido que recurrir a él, Lethin, para que el destruyera a la entidad.

Desde luego, el hombre se había hecho del rogar, esos sabios siempre lo habían odiado, pero es normal, los inferiores odian a los que son mejores a ellos.

Agustín caminaba tranquilo, mirando ese libro extraño que había logrado conseguir de un poderoso médium, como pago por unos hechizos protectores.
Los hombres lo guiaron al borde de la zona en construcción. Una pesada puerta de hierro delimitaba la zona terminada, de lo que en un futuro serian los túneles de mantenimiento. Un laberinto incluso para los trabajadores, desde el cual se podía llegar a cualquier parte del sistema de cloacas de la pequeña ciudad en constante crecimiento.

Los hombres se detuvieron con miedo frente a una pequeña puerta de madera.
"
Cobardes"
pensó Agustín

Con paso seguro, el hombre abrió la puerta. El cuarto estaba vacío, mas sin embargo, un único anillo de oro estaba colocado en el centro de la habitación, directamente sobre el suelo. En una de las paredes un sello de detención estaba pintado en la pared, pero este, había sido modificado.

Agustín se acerco para leer la entro cada escritura que le había sido agregada. Lethin la reconoció como babelica, se giro para preguntar a los sabios, pues esa escritura superaba por mucho las capacidades de aquellos patéticos seres pero, antes de que pudiera pronunciar cualquier sonido, una sable de caballería se clavos en su pecho y segundos después, otro en su garganta. Agustín retrocedió con furia, aquellos patéticos humanos pagarían por su atrevimiento, pero...por que su magia no servia? Por que los sabios se daban la mano y sonreían ante el asesinato de uno de los suyos? Por mas patéticos que fueran, cualquiera de ellos podía hacer algo para salvarlo.

Entonces Agustín lo entendió. Traición, la traición de aquellos temerosos insectos que atacan por la espalda a un titán. Con sus ojos llorosos al no estar acostumbrado al dolor, Lethin miro la escritura primigenia, aquello era una prisión de probabilidad, ahí, ninguna magia por mas poderosa que fuera podría servir. El cuerpo de Lethin cayo pesadamente al suelo, mientras su libro resbalaba hasta una grieta de la pared.

"
malditas ratas"
pensó Agustín"
las matare a todas aun que tenga que vencer a la muerte"


"
seguro?"
susurro una voz tenebrosa que el hombre conocía, su dueño era la única persona que lo había ridiculizado en combate...

"
Smith"
rugió Agustín, mientras con sus ojos casi sin vida veía a un ente obscuro como el abismo mas profundo e insondeable que ahuyentaba a los recolectores de almas que tan interesados venían por aquel poderoso ser.

"
que pensarías si te digo que te date una oportunidad de vengarte, de ellos y de mi? Yo puse las palabras babelicas ahí..."


"
por que lo harías?"
pregunto Agustín

"
por que quiero que me mates"


Agustín despertó sumamente agitado, frente a el, la puerta oxidada y doblada estaba en el suelo. Una pequeña mancha de sangre manchaba el papel del libro, justo donde Agustín había tocado al vivir aquella "
visión"
. El muerto sin piernas, había logrado arrastrarse hasta la puerta caída...apesar de la descomposición y el aspecto demacrado, el hombre lo reconocía...era uno de los capataces que lo habían asesinado en la visión...
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Miér Nov 19, 2014 1:45 pm

Traidores.
Aquellos eran traidores hacía su propia sangre.
La envidia se encargaba de corroer a todo aquello a lo que tocaba;
Basuras inmundas que no tenían la capacidad de un Dios.
Basuras inmundas que tenían miedo de su verdadera capacidad.
Aquellos hombres que demostraban patéticas habilidades mágicas se habían encargado de corroer a todo aquello que se les había dado;
Eliminaban a uno de los suyos, por lo cual, ahora la oportunidad que le daba aquel tenía que ser aprovechada.
Uno a uno irían cayendo, como las ratas apestodas que eran y uno a uno disfrutaría como su cara de terror se manifestaba.

-Lethin, ..... Lethin .....

Entre suspiros y un sudor frío, el cazador volvió a su propia realidad.
Había observado algo que tal vez no tenía que ser visto.
Desde un principio y sin darse cuenta, el hombre había sido atrapado en algo parecido a una visión, algo parecido a una vida pasad, algo que realmente no era capaz de entender del todo.
¿Quién diablos era Lethin?
Vagamente, el hombre de canos cabellos recordaba haber ojeado en sus momentos de estudio aquel nombre en uno de los muchos libros mágicos que estudió.
Poco interés le había dado en su momento, puesto que nunca había sido verdaderamente bueno para la magia, cosa que, justo ahora que se encontraba tan meditabundo el hombre realmente resentía.

Aquel sujeto había sido traicionado por los suyos.
Emboscándolo cual perro, Agusiding logró sentir en su propia carne el dolor de la traición.
Si bien era cierto que Lethin observaba a los demás por debajo del hombro, al menos, hasta donde el tuerto había logrado observar, no se había encargado de perjudicar nunca a aquellos a los cuales veía por debajo.
Mas, otra cosa, como siempre;
Algo más perturbaba a Agusiding y era el deseo de aquel hombre que deseaba morir.
¿Smith? ¿Quién diablo era Smith?
¿Cómo era posible que existiera alguien capaz de devolver la vida al solo gusto o, mejor dicho, realmente había tenido aquel hombre la capacidad de revivir a un ente al tan solo gusto?

Entre aquellas apestosas aguas, el cazador reflexionaba sobre lo que acaba de pasar.
Aquella entidad, estuviese nuevamente viva o no, deseaba que alguien conociera su historia y se había encargado de realizar bajo aquel libro alguna especie de conjuro lo suficientemente poderoso como para transmitir sus recuerdos y deseos.

Ahora, con aquella sensación, el cazador caminó unos pasos hasta donde, de manera inicial, había depositado el libro la primera vez que se encontraba en aquella instancia.
Abierto, con las hojas corriendo de una a una de vez en cuando por el ligero viento que entraban de los altos conductos de ventilación y con unas gotas de sangre en sus páginas, el de pelo cano enfocó su único ojo en aquellas letras de las cuales, eran pocas las que podía entender, sumano claro estaba, la penosa visibilidad de la cual disponía para el momento.
Sintiendo ahora un fuerte apego emocional por aquel objeto, el hombre, el cual había perdido su característica gabardina roja en el combate anterior, dispuso de aferrar aquel libro en la pretina de su pantalón, a modo de "
obsequio"
.
Si algún día encontraba a algún descendiente o la tumba del poderoso mago, se encargaría de entregar aquella valiosa pertenencia.

¿Hum?

Tal vez el hombre se había tomado muchísimo tiempo para pensar.
Los gemidos de las criaturas que anteriormente atormentaban la existencia de la soledad en aquella cloaca volvían a emitir sus sonidos de muerte y destrucción.
Encontrando nuevamente todo tal cual estaba antes, la puerta caída, la cabeza de carnero y la visagra maltrecha, ahora, aquel hombre que al parecer había sido un capataz intentaba nuevamente aprovecharse de su presa.

-No mereces vivir maldita basura ....

Y el hombre no mentía.
Haciendo un ruido enrodecedor que atraería lo más seguro a todos los demás muertos vivientes que se encontraran en aquella instalación, el cazador arrojó un fuerte ataque proporcionado directamente a destruir lo que quedaba del cuerpo del muerto viviente.
Vengaría a aquella entidad;
No le importaba realmente la situación del último.
Haber vivido su vida por unos momentos era aliciente suficiente.
Se encargaría de hacer que pagaran todos aquellos que le habían llevado a la muerte.

Tirada de ataque::
 
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Sáb Nov 22, 2014 9:34 am

Aquellos sentimientos y sensaciones compartidas por el cazador y el ente conocido sólo como Lethin, habían afectado mucho al cazador, quien asqueado por la traición, ataco sin piedad a lo que quedaba del hombre que había apuñalado al dueño del libros que ahora descansaba en el cinturón del cazador de Blanca cabellera.

La sierra bajo con furia, cual bestia temible, el rugir de la maquina devoro todos los gemidos y despedazó al patético ser que se había arrastrado hasta él cazador. Para cuando el cazador recupero la postura después de haber atacado al ser que se arrastraba por el suelo, un delicado ardor en la espalda se alivio y el hombre que tiempo atrás había sido un capataz ahora solo era un montón de carne putrefacta picada y desparramada por el suelo, las paredes y el cuerpo del cazador.

Cinco cadáveres mas avanzaban gimiendo por el pasillo, cada uno con diversos estados de descomposición, pero todos con una extraña mirada cargada de tristeza. Lentamente, cada uno de ellos avanzaba con una voluntad indomable hacia el cazador.
-Buscan la muerte -exclamo con un tono apagado la voz de alguien tras el cazador.

Sorprendido, Agustín giro rápidamente para ver quien había logrado estar a su espalda sin que el lo notara. La persona detrás de él era;
por su voz un hombre, ataviado con una larga túnica con caperuza, inmaculadamente negra. Su rostro era indefinible pues el hombre portaba a modo de mascara un cráneo de demonio, algo que como cazador, Agustín sabia que era sumamente difícil de conseguir. El extraño hombre apesar de ser mas bajo de estatura que el de canos cabellos, lo hacia sentir pequeño, era como si un aura de grandeza y poderío rodeara a aquel hombre.

-Sin embargo algo tan común como una sierra eléctrica jamás podría vencer a estos pobre entes -agrego mientras señalaba con la mirada al cadáver, que lentamente comenzaba a regenerarse -Solo el fuego mágico puede herir sus cuerpos, pero aun así... Que asqueroso hechizo, las almas están atadas a esas putrefactas prisiones de carne;
incapaces de avanzar o trascender, atrapadas en este plano eternamente
- el tono de voz del hombre era apagado, sin sentimientos y su ritmo era lento y aburrido. El hombre rodeo a Agustín literalmente ignorándolo y se arrodillo junto a la carne putrefacta.

-has pagado tu condena, tu crimen no debió condenarte a tal sufrimiento... adiós

El hombre chasqueó sus dedos y al instante todos los cadáveres estallaron en llamas moradas que los consumieron en segundos. El hombre giro y encaro al cazador, lo miro de arriba a abajo y suspiró.

-No se suponía que eras mucho mas poderoso? -pregunto en tono bajo- Asi me eres inservible Kurara, realmente puede que parezca que tengo todo el tiempo del mundo, pero me molesta que la gente me haga perder mi tiempo.

Arriba de aquella apestosa cloaca, un automóvil se estaciono sobre el respiradero de esta. Un grupo de jóvenes que habían decidido continuar su fiesta hasta tarde tenían su estéreo a todo volumen tocando una canción de una artista de moda. El cazador, que escuchaba la canción potenciada por la acústica la reconoció como algo llamado "
bad romance"
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Sáb Nov 22, 2014 2:05 pm

Ironía;
La ironía de la vida que generalmente acompañaba momentos de gran estrés.
Pese que para aquel momento el cazador no se sentía estresado en lo más mínimo, aquella se había presentado con forma de hombre, demostrándole al de cano cabello que muchas veces, en los momentos que menos uno se lo espera, puede existir siempre alguien observando desde atrás.

-¿Y tú quién eres?

Lo primero que había hecho el hombre tras denotar aquella presencia había sido retroceder unos cuantos pasos para poder ponerse en una posición defensiva.
Con la sierra aún encendida, el turto no quitaba el único ojo que que le quedaba de aquella extraña entidad que, pese a su mediana altura, hacía que el sexto sentido del cazador vibrara de manera descontrolada.
¿Acaso aquello era un demonio?

Había logrado evaporar a aquellas criaturas en cuestión de segundos, como si de pequeñas ratas se tratasen.
De igual manera, sus palabras, las cuales habían sido completamente audibles para el cazador segundos atrás mientras este observaba como el "
hombre"
le hablaba a la carne podrida que volvía a unirse, le habían conferido el título de conocedor de lo que pasaba en aquel lugar.

-¿Todo el tiempo del mundo? ¿Perder el tiempo? No te conozco como para saber si tienes todo el tiempo del mundo, pero te aseguro que dudo que te esté haciendo perder el tiempo.
¿Has sido tú el que ha aparecido aquí no?


El olor a carne podrida comenzaba a emanar fusionándose con el ya de por si mal olor natural que poseía aquel lugar.
Los cuerpos, tras pasados algunos segundos, se consumieron en un atisbo de gemidos tras aquel poderoso hechizo.

Pensamiento::
 

El hombre nunca había sido muy cercano a la magia, pero eso no significaba que los conocimientos básicos, al menos teóricos de la misma no estuvieran en la mente del tuerto.
Las llamas de un color diferente solo estaban ligadas a poderosos maestros del fuego que conociesen hechizos extremadamente elevados, logrando así manifestar con sus cuerpos una porción de lo que serían las llamas más calientes del infierno.

Intimidado, y no por poco, Agusiding dio un paso atrás nuevamente, aún con su posición de defensa.
¿Cómo sabía aquel hombre que la sierra no sería capaz de destruir a aquellas entidades? Para los ojos del cazador aquellos eran simples zombies, pero el encapuchado había logrado definir desde un principio que estos se encontraban bajo alguna especie de hechizo que había ligado sus almas a aquellos cuerpos sin vida, evitando así que sus almas trascendieran al siguiente plano.

-Si conoces tanto de mí, sabrás que si, fui más poderoso una vez.
Podría decirse que, entre mis planes, se encuentra re encontrar aquella parte de mí que está perdida.


La comodidad había pasado a un segundo plano.
Un sentimiento extraño había comenzado a inundar el cuerpo del cazador que ahora, intentando no quedar opacado intentaba hacer que su propia aura obstaculizara y peleara con la esencia abrumadora de aquel ser.
Desde el conocimiento de que era un Kurara hasta los dejos de debilidad que le había pronunciado.
Cargando ahora aún más su poder, el hombre intentaba no quedarse por debajo de lo que sentía provenir de aquel ente.

¿Cómo conseguiste esa cabeza de demonio? Hasta para un cazador experimentado podría ser díficil ...

La música aumentaba de volumen.
Por primera vez desde que estaba en aquel lugar, el cazador sentía la necesidad de que aquellas ventilas que dejaban entrar un poco de aire puro desaparecieran por completo.
Había música de aquellos días que podía romper los tímpanos al solo contacto auditivo.
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Dom Nov 23, 2014 11:44 am

El misterioso hombre de pie frente a la sierra literalmente ignoro las palabras del cazador mientras miraba en todas direcciones tratando de localizar la fuente de aquel potenciado escándalo que la gente llamaba música.

Con lentitud, dio la espalda al joven cazador de blanca cabellera y entro al pasillo, con cuidado entró en el espacio detrás de la caldera perdiendo se de vista del cazador que, incrédulo quedo pasmado en su lugar ante la indiferencia del misterioso hombre.

Un resplandor morado iluminó todo el pasillo fugazmente y la música fue reemplazada por una enorme y sonora explosión, seguida por un silencio sepulcral. El hombre en silencio y con calma regreso al campo de visión de Agustín, sin prisas ni preocupaciones el misterioso hombre se acercó de nuevo a la sierra aun andando.

-Mi nombre es Smith y tu eres Agustín Corbella Reid, un "
cazador"
y fuiste alguien ligeramente notable hasta que perdiste tu arma... Realmente algo patético, depender a tal grado de un objeto
-el hombre dio un paso y su camisa fue rasgada por los filosos colmillos en movimiento del arma de cazador -tu ex-novia pago un alto precio para contratar mis servicios... Desafortunadamente, tendré que ignorar u a de sus peticiones. No lastimarte hasta estar seguros de que no puede rescatar tu alma -un paso más, la sierra penetro en su abdomen sin causarle un solo rasguño, como si él no tuviera un cuerpo- tienes mala suerte, usualmente mando clones pero esta vez venia listo para un combate épico -otro paso y con velocidad la mano derecha del hombre tomo la muñeca izquierda del cazador- y juro, que no me iré sin saciar mi sed de sangre

Estupefacto y paralizado por la impresión de ver a un hombre caminar hacia una sierra eléctrica sin recibir ni un solo daño Agustín pudo notar como la mano de aquel ser que, no podía ser clasificado como un humano, aplicaba una presión increíble y dolorosa. El hombre llamado Smith se acerco mas, hasta parecer que abrazaba a su oponente y susurro al oido de este, unas extrañas palabras sin sentimiento alguno pero que causaron una gran desesperación al cazador, quien ahora solo deseaba alejarse de él.

Como respondiendo a sus deseos, Smith propino un poderosa patada en el estómago al cazador que retrocedió varios pasos adolorido, subiendo la cabeza y gracias al dolor de aquel ataque recuperando su espíritu combativo, Agustín miro a su oponente listo para atacar con todo su poder pero...

...

Smith estaba de frente a Agustín, mirandolo a través de las cuencas vacías de aquel cráneo demoníaco. Sus ojos brillaban con astuta maldad, mientras su mano derecha sostenía al brazo entero del cazador, arrancado desde el hombro. Un terrible e inexplicable dolor inundo al cazador que se llevo la mano derecha a su hombro, nervios expuestos, hueso roto, carne desgarrada y sangre por montón fue lo único que este pudo sentir.

Smith soltó una risa aburrida y despectiva y volvió a caminar hacia el cazador. Con la misma velocidad que el dolor había aparecido, este se disipó. La mano de Smith estaba vacía y el brazo de Agustín estaba intacto....pero que carajo había pasado?

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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Dom Nov 23, 2014 3:18 pm

Música destructora, caminar sin atención, perdida de vista y tras unos segundos, una explosión.
Aquello que estuviera por delante del cazador era cualquier cosa menos humanos, y eso hacía que para Agusiding, las cosas estuvieran fuera de control.
De vuelta y con una postura amenazante, aquel "
hombre"
caminaba como si se tratase de un paseo por el parque.

Acercándose de manera peligrosa, los pasos hacía atrás que el cazador daba no eran más que simples escalarfones de ignorancia para aquel que inundaba con su poder toda la estancia.
Entrando tal cual inmortal, la sierra andando habían empezado a penetrar en el cuerpo del hombre, sobrepasando poco a poco su pecho y órganos vitales, si es que los tuviere.
Nada;
Ni un solo rasguño.

Con una calma de muerte aquel ente que se había hecho auto denominar Smith, tomaba el brazo del cazador, aún con la sierra en su pecho, creando una presión abismal.
Así, demostrando su inmensa fuerza, lo que parecía ser un abrazo de "
compañeros"
terminó siendo un estruendo de espantoso dolor.
Ahora combinado con el olor de la alcantarilla, aquella combinación de olor a óxido propiciado por la sangre comenzaba a entremezclarse con la carne putrefacta de los muertos vivientes quemados y con el agua llena de desperdicios fecales.

-¿QUIÉN DIABLOS ERES?

En la vida, ni siquiera en su combate con Belcebú, el cazador había experimentado de golpe tanto dolor.
Su brazo había sido arrancado de raíz, haciendo que la sierra callera al suelo, cercana a sus pies.
Justo cuando el cazador se había dispuesto a caer sobre sus rodillas, ahí se encontraba, nuevamente de pie, con su brazo y con la motosierra aún en su mano.
El inmenso dolor había desaparecido.
Aquel espantoso sonido de cartílagos y hueso rompiéndose según avanzaban los segundos no habían ocurrido jamás y un fuerte imapcto a la psiquis del peliblanco ahora arremetía causándole un ligero dolor de cabeza.

Pensamiento::
 

La patada, al parecer, solo había sido un señuelo.
Un señuelo que lo había hecho entrar en aquella ostentosa ilusión.
Ahora, nuevamente de pie, delante de él, las palabras que había emanado el hombre le habían roto aún más el espíritu al joven cazador.
¿Michelle lo había contratado? ¿De verdad lo odiaba tanto?
Con la mirada baja, Agusiding observaba sus pies y observaba los pies de aquel que se había vuelto a alejar. ¿Realmente era tanta la diferencia de poderes?

-No ....

Un impacto eléctrico, una subida de adrenalina. Jamás se había lanzado hacía atrás y no empezaría ahora.
Aquel viaje había comenzado con el deber de encontrarse con respuestas a preguntas que aún no tenían significado alguno.
Levantando la cara nuevamente, el cazador, con su único ojo, entabló por primera vez contacto visual directo con aquella entidad a la cual no podían vérsele los ojos.
Un fuerte color azul comenzó lentamente a inundar aquella cuenca ocular derecha, demostrando así que parte del poder perdido del cazador volvía nuevamente a adentrarse en su ser.

-Pues yo te juro que, si tengo que morir aquí, morirás conmigo.
Me gustaría sacarte a golpes el paradero de Michelle, pero creo que eso no podrá ser.
No contra alguien tan poderoso como tú ...


La sonrisa sarcástica había regresado.
¿Al fin aquel hombre había encontrado nuevamente su vocación?
Un plan se había somcabado y era el momento idóneo de llevarlo a cabo.

Para un cazador, sus armas eran el elemento más preciado;
Era gracias a ellas que los combastes generlamente salían exitosos y era gracias a ellas que las criaturas infernales morían tal cual la escoria maldita que eran.
Con eso, el hombre simplemente era capaz de observar su sierra y darle una mirada de cariño.
Pese a que había sido desde poco tiempo, aquella máquina le había salvado la vida ya en varias ocasiones.

Plum!!!!!!!
A los pies del cazador, el cual caminaba nuevamente hacía atrás, la sierra había caído.
Apresurándose mojándose las botas nuevamente con aquella agua asquerosa, el hombre se agachó, posando rápidamente su mano izquierda en el agua verosa y, con su mano derecha, tomando una de aquellas armas que había consegudio en la armería de aquel cuartel general.

-Quémate igual que ellos bastardo.

Un tiro salió directo a la sierra mientras que, con la otra mano, el cazador invocaba nuevamente uno de los pocos hechizos mágicos que sabía desde hacía algún tiempo.
En un espacio medianamente pequeño, aquello podía ser una locura, pero de funcionar, podría causar una inmensa cantidad de daño.
Las sierras, para funcionar como casi toda máquina de motor, necesitaba gasolina, y era aquello lo que el hombre buscaba, dar directamente en el tanque, haciendo explotar a aquella fiel compañera.
Si bien tal vez la explosión no sería de grandes proporciones, la pared de hielo, además de protección, buscaba hacer que la explosión se arrinconara, causando daño solamente a la porción a la que sería confinada junto con Smith adentro.

El gatillo sonó y el ostentoso olor a pólvora quedó mermado el sonido del correr del agua.

Tirada de disparo:
 

Tirada de hechizo:
 
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Lun Nov 24, 2014 7:44 am

Tanto lo odiaba aquella hermosa mujer? Tanto que había contratado a aquel ente, pero para que? Según él ella había especificado que no lo lastimara si su alma podía ser salvada, en ese caso;
aun lo amaba? Aun intentaba salvarlo de lo que ella creía que le pasaba.

La bala .44 de punta hueca y escritos religiosos grabados por expertos artesanos voló rápida, segura y sin sentimientos, al igual que Smith.

Ambos llegaron a la sierra al mismo instante. Smith dio un paso y la bala perforó los cables de encendido y perforó el tanque de gasolina. Todo el movimiento de los combates previos había acumulado suficiente vapor de gasolina en el interior, mientras que los cables, pelados, se tocaron causando un chispa.
...
[Kabum]
...

La sierra exploto en mil pedazos. No había sido la explosión mas grande del mundo, apenas si podía compararse con una granada pero, en un ambiente cerrado como aquel, la onda de choque era mucho mas peligrosa que la explosión o el fuego.

Protegido por una gruesa y poderosa pared de hielo Agustín respiraba con un poco mas de tranquilidad, hasta que lo vio, distorsionado por la pantalla de hielo.

Del otro lado de la pared invocada por el cazador, Smith se encontraba de pie, mirando al de blancos cabellos fijamente. La explosión, había logrado arrancarle la mascara del rostro, por lo que por primera vez el cazador observaba a su atacante a la cara.

Smith no estaba dañado, ni siquiera sorprendido ante aquel torpe pero sumamente suertudo intento de lastimarlo. En lugar de eso estaba preocupado, su mascara se encargaba de sellar un masiva parte de su poder y el haberla perdido suponía un incremento abismal en su poder. Volver a colocarla le tomaría tiempo y magia que no deseaba compartir, por lo que era imperativo terminar ese combate de golpe y no haciendo sufrir al insecto como había sido su plan original.

Liberando su poder, su cuerpo comenzó a fluctuar. Las luces de la instancia parecieron apagarse por completo al unísono y una extraña fuerza arrastro un par de centímetros al joven cazador hacia la pared de hielo, hacia el hombre de la capucha.

Las luces poco a poco comenzaron a regresar, sin embargo el hombre ya no estaba ahí. Frente a Agustín solo había un vacío extraño, era casi como ver hacia el cielo nocturno apesar de que sabia que desde ahí no podría verlo. El ente simplemente obscuro y de alguna forma casi etéreo lo miraba con dos potentes fuegos morados que eran ahora sus ojos. El ojo del cazador, desprovisto de la capacidad de ver otros planos, no pudo notar como la sola existencia de aquella entidad doblaba y estiraba planos mas flexibles, pero el el plano que el cazador podía percibir, el suyo, la presencia de aquel ser parecía sumamente destructora, aguas negras, trozos de toca y mierda incluso la gran y pesada puerta parecían ser atraídos por el cuerpo de Smith y ser completamente desintegrados al acercarse lo suficiente.

Smith profirió un extraño sonido incapaz de ser identificado o entendido, pero un escalofrío recorrió el cuerpo de Agustín, el cual, ante sus ojos, pudo observar como aquella criatura se separaba, como por mitosis, hasta que hubieron 2 seres como él, aun que solo uno de los dos poseía aquellas chispas y ojos de fuego morado, el otro, solo era un abismo puro e insondeable con forma humanoide.

El Smith obscuro corrió hasta la base de la pared de hielo y golpeó con potencia, cosa que extraño de mas al cazador, quien suponía que intentaría atacar su pared de hielo.

Por su parte, el original, comenzó a desarrollar alguna clase de tentáculos o látigos llenos de filosas espinas del mismo material que el hombre. Dando un par de pasos hacia agusiding los tentáculos arremetieron todos a la vez, estrellándose contra la gran pared de hielo, sabiendo que si su ataque tendría éxito la pared seria añicos, Smith negro puro extendió su mano hacia arriba y una pequeña esfera se separo de su cuerpo y comenzó a flotar a un par de centímetros de el, con la otra mano la aplanó creando un disco, para después lanzarlo contra el cazador, mientras que un solo látigo de este mismo ser intentaba golpear al hombre en el costado.

Por su parte, el original, no solo miraba el combate, si no que desprovisto de su mascara había logrado crear un disco el doble de grande y grueso que el de su clon, además, este estaba encendido con aquellas llamas moradas que lo caracterizaban.
Tirada mar de espinas:
 
Tirada disco de nada 1:
 
Tirada disco de nada 2:
 
Tirada Trituradora:
 
Tirada Súper disco de Nada:
 

Control:
 
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Lun Nov 24, 2014 1:40 pm

Bommmmm!!!!!
Controlada pero efectiva.
El plan del cazador había salido a la perfección.
Aquella sierra, compañera de combate, ahora ya hacía destruida en muchos fragmentos desperdigada practicamente por todo el lugar.
Un fuerte humo negro con gris se alzaba lentamente mientras que, a través de la pared de hielo, todo podía observarse abstrantamente nublado.
Impresión.

Aún de cuclillas, tocando el agua asquerosa con una mano y con el revolver en otra, el cazador proseguía observando como ahora un desenmascarado Smith le veía con "
recelo"
, si es que a aquella mirada obtusa y fría podría dársele alguna caracterización.
Sin ningún daño, el primer plan del hombre había resultado;
Conoce siempre verdaderamente a tu enemigo antes de pelear con él.
Si bien era cierto que interponer una pared de hielo por delante de Smith no era una estrategia de combate completamente efectiva, la explosión había demostrado que a aquel hombre los ataques meramente físicos no le hacían ningún daño.

Mas, ¿qué era realmente aquel ser?
Con un sentimiento de incomodidad, aún a través de aquella pared, el cazador observaba como, poco a poco, el ser que había llamarse así mismo Smith comenzaba a cambiar.
Ya fuese por enojo, ya fuese por alguna otra razón que de primera mano Agusiding no era capaz de comprender, el aura ya de por si absorbende de aquel ser había empezado a arrazar todo a su paso.
Como si de una fuerza de atracción se tratase, aún ante su propia voluntad, Agusiding empezaba a ser atraido hacía aquella pared, resisitiéndose arduamente por no acercarse más a aquella "
masa"
humanoide de negritud en la cual se había convertido su enemigo.

-Realmente eres una caja de sorpresas Smith ...

Las palabras habían salido muy por antes de la boca del cazador.
Sin inmutarse y como casi tomándolo a modo de cliché, el "
hombre"
lentamente había comenzado a dividirse, como si fuese una célula mientras que las luces le hacían a Agusiding pasar una mala pasada.
Pasaron segundos, segundos valiosos entre los cuales, sabiendo que no debía subestimar a su oponente, sobrecargando su aura y utilizando los conocimientos que se encontraban provistos en su propia sangre, el hombre, ahora con una esencia más despierta gracias a aquel inmenso combate, aprovechóse del metal del cual estaba constituido aquel túnel.
Varillas, artesones e inclusive ciertos pilares;
Si algo tenía de bueno el pasado es que, hacía ya dos siglos, la épóca de la alquimia y el acero había comenzado a surgir, pensando que de esta manera las construcciones podrían sobreponerse y resistir durante mucho tiempo.

-No eres el único que puede dividirse amigo.

Tal vez no tan fuertes, tal vez no tan ostentosos y tal vez no con aquella inmensa capacidad de oscuridad remanente que hacía denotar que aquellos eran verdaderamente peligrosos, pero si con orgullo y deseos de lucha.
Con esfuerzo, mientras la pared aún resistía, el cazador observaba como uno de aquellos entes, ya fuese el original o no, utilizaba lo que parecían tentáculos para destruir la pared mientras que, el primero, el que se había adelantado, había lanzado un inmenso golpe hacía la base, recreando lo que sería un mar de plantas negras a modo de enredaderas recubiertas de espinas por todo lo alto.

Puff!!!

Al unísono, inmensas gotas de sudor recorrían la frente del cazador;
Nunca antes había tenido que depender de su propio poder tanto como ahora y si bien era cierto que era una de sus necesidades, el no poder pelear a como acostumbraba con ese individuo le molestaba.
Creando tres autómatas por delante de si y creando otros tres que estarían en el nivel con el humo despejado, justo por delante del Smith original y el clon, el cazador esperó con ansias y con afanes del destino que todo aquello que hacía resultara.

En una explosión que inundó el tunel por acústica, aquellos tentáculos desaparecieron al hacer contacto con la pared, evitándole así al cazador lo que podría ser un daño mortal.
Claro estaba, no todo se había acabado y era gracias a aquellos segundos vitales que el peliblanco había logrado reaccionar.
Dos de los autómatas que se encontraban provistos por delante del cazador, habían realizado movimientos de manos a falta de boca y expresionas para poder realizar sus artilugios mágicos.
Delante del cazador, a modo de barrera, ahora aquellos seres poseían una armadura de roca, que con fe, el tuerto esperaba que tuviesen la suficiente resistencia para evitar aquel ataque o al menos contenerlo.

Como segundo punto importante, se encontraba ahora aquel otro ataque que, a miedo de ser menos precicos, el cazador solo podría considerar como abismal.
Con un tercer autómata justo a su lado, este había puesto sus manos hacía adelante, haciendo que de estas varias rocas de tamaños considerables salieran despedidas a gran velocidad.
La idea en ningún momento era atacar a Smith, sino, todo lo contrario para aquel autómata.
En un rango de pocos segundos, el cazador había ideado el intentar neutralizar todos los ataques posibles a lo que su velocidad diera.
Con afán de detener aquello que parecía un disco comprimido, las rocas salieron despedidas, mientras que el sonido de dos disparos volvían a inundar el pestilente lugar.

Escaso de poder para poder lanzar algún otro hechizo, el cazador simplemente había hecho lo que desde siempre había logrado hacer mejor;
La oscuridad tenía que ser revertida por la luz.
Con fé en las balas santas que había conseguido en los cuarteles generales, dos disparos habían salido de los revólveres del cansado cazador.
Jamás nunca había planeado una estrategia tan larga y mucho menos en tan poco tiempo.
Era a falta de no haber más que aquel contra ataque se lanazaba y era el destino el que realmente diría si las balas tenían la capacidad para al menos hacer que el disco de un tamaño sobrenatural creado por el Smith original desviase su curso y no impactara al cazador directamente.

-AHORA!!!!!

Una rodilla contra el suelo.
El cuerpo de Agusiding no se encontraba fatigado, mas no se podía decir lo mismo de su alma.
Desprovistos de expresión, al igual que los "
Smiths"
, los autómatas posaron ambas manos hacía adelante.
En primera parte, el retener la explosión con aquella pared de hielo no había sido solamente para concentrar lo que sería un "
reventón de granada"
en contra del apabullante ser.
La segunda idea principal que tenía aquella explosión era debilitar los cimientos que se encontraban por encima del ser que apenas, en lo que Agusiding creía que era su confianza, se había movido para atacar.

Varias piedras, ahora de las manos extendidas de los tres autómatas comenzaron a impactar con fuerza el techo ya agrietado del sector en donde Smith se encontraba de pie.
Si todo salía a como tenía que salir, pronto un estruendoso derrumbre se postraría por delante del cazador.

Vamos...

Fue lo último pronunciado por el cazador que, aún con sus armas en sus manos, había postrado su único ojo en el humo flotante de los cañones de sus revólveres.
Por primera vez, el hombre estaba más aferrado al destino que a sus habilidades y eso lo hacía sentir más humano que de costumbre.

La sonrisa sarcástica se dibujó aún más grande en la cara del peliblanco.

Tirada de autómatas::
 

Tirada de hechizo defensivo de autómata 1::
 

Tirada de hechizo defensivo de autómata 2::
 

Tirada de hechizo ofensivo de autómata 3::
 

Tirada de disparo 1::
 

Tirada de disparo 2::
 

Tirada de hechizo ofensivo de autómata 4::
 

Tirada de hechizo ofensivo de autómata 5::
 

Tirada de hechizo ofensivo de autómata 6::
 
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Lun Nov 24, 2014 2:37 pm

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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Lun Nov 24, 2014 9:49 pm

Por un escaso momento la entidad sonrió para sus adentros al ver el vals del combate. Aquellos autómatas de metal con armaduras de piedra, el único disparo con una bala santa, los seres de metal dispuestos sin sentimientos a pelear por su dueño, hermoso e inútil.

Aquel poderoso muro de hielo hecho trizas con un simple roce de sus látigos, el mar de espinas floreciendo en el suelo y clavándose en el hombre. Los discos de vacío, etéreos y sin masa, peso ni nada atravesaron a los protectores como si jamás hubiesen estado ahí.

El primero atravesó a Agustín en el abdomen, sin embargo, ninguna fuerza lo empujó para atrás, solo un lacerante dolor inundo sus sentidos. Al bajar su mirada, el hombre pudo notar como su vital sangre escapaba por una profunda cortada. Pero como era posible eso?

Un zumbido aterrador le indico cono el segundo disco, este mas grande y envuelto en llamas se acercaba a u a velocidad de vértigo. El disco impacto al hombre en el pecho de nuevo, solo un extraño dolor y una cortada, pero esta ve, algo había diferente, su piel ardía, pero no solo su piel, todo su ser ardía como si algo quemara su cuerpo y su alama. Todo Agustín se encontraba envuelto en llamas moradas, las cuales no quemaban como el fuego normal, solo le causaban un extraño y sobrenatural dolor.


Con un terrible estruendo, el techo abovedado de la cloaca se vi o abajo a causa del ataque de los autómatas, pedazos gigantescos de escombro cayeron sobre Smith y su clon. Grandes trozos de concreto, ladrillo, tuberías y una gran cantidad de agua fueron lanzados sobre el extraño ente, varias toneladas de escombro que antes habían sido el suelo de la calle habían perdido el soporte y habían colapsado a las cloacas. Una gran cantidad de aire fresco entro a las cloacas que ahora, sin techo, permitían ver el cielo nocturno.

Asi terminaría todo? Smith sepultado bajo toneladas de escombro y Agustín consumido por las llamas?


No, no era posible, no era justo, como podía existir alguien asi? El Smith completamente negro atravesó los escombros como si estos no existieran, pero no iba solo, dos clones mas caminaban a la par suya, mientras y original, caminaba hacia el cazador en llamas, regresando a su forma humana

-Me recuerdas a tu padre -comenzó a decir mientras tomaba del suelo la mascara de cráneo -el también peleo con valor, claro que tu eres basura en comparación a él, tu no fuiste capaz de tocarme ni siquiera dos veces, créeme, solo dos o tres entes pudieron dañarme tanto como tu padre... Desafortunadamente, tu no eres él

Aquellas palabras no era dichas como insulto, si no mas bien con cierto aire de tristeza. Aquel ente emanaba solo ese sentimiento, tristeza y desesperación. Con un movimiento de su mano, la llamas se alejaron del cazador, quien no presentaba quemaduras ni heridas aparte de los cortes en su torso, mas sin embargo, sentía como si su cuerpo estuviera deshecho por dentro.

Los clones alcanzaron al cazador, casi teletransportandose, cada uno con sus brazos transformados en distintas armas del mismo material de sus cuerpos, mientras el original extendía la mano, listo para desencadenar su fuego sobre el hombre otra vez. Cada clon lanzo un ataque con sus brazos arma mientras los látigos se desarrollaban en su espalda, para lanzar dos golpes cada uno a su enemigo.

Sin embargo una voz en su me te susurro: grita que te rindes y ninguno de mis golpes de afectara, pierde hoy, entrena y encuentrame cuando puedas darme el placer de la muerte.

Spoiler:
 

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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Mar Nov 25, 2014 3:20 pm

¿Rendirme?

Una estrategia casi perfecta.
Los golpes e impactos dados en aquella batalla se habían hecho cada vez más violentos.
Las capacidades del cazador habían sido demostrados una y otra vez, dándole completa seguridad de algo;
Tenía valía.
Como un ángel de la muerte, una vez aquellos escombros se habían desmoronado, Smith, o mejor dicho, Smith y sus "
secuaces"
habían vuelto a salir de aquel ostentoso ataque que había repercudido sobre gran parte del terreno en donde los combatientes se encontraban.

A lo largo, el humo del auto aún en llamas arrazaba el firmamento.
Por primera vez, aquella cloaca respiraba por completo el olor al aire puro.

-Claro que me rindo ....

Aquellas llamas habían dejado en el cuerpo del cazador un fuerte dolor;
Si bien su cuerpo no tenía ninguna quemadura, Agusiding sabía como aceptar la derrota.
Los discos habían perforado su alma;
Si bien el primero no había sido lo suficientemente dañino, el segundo, aquel que poseía una inmediación superior hecho por el Smith real, había atravezado por completo el cuerpo del cazador.
Sus supocisiones habían sido erróneas: Aquello no era una masa de energía oscura. Aquello simplemente no existía.
En una rápida conclusión, cuando la bala entró por el disco esta había atravesado al mismo, demostrando así una de dos teorías posibles: O simplemente aquellos discos no tenían una forma hetérea, o el mismo Smith era capaz de hacerlos "
aparecer"
y "
desaparecer"
a su antojo, materializando parcialmente una parte de energía oscura cuando aquel gustase para dañar a su enemigo y desmaterializándola nuevamente antes de que el disco impacte y una vez este impactase, salvaguardando así el cien por ciento de posibilidades de un ataque efectivo.

-¿Mi padre has dicho?
Yo no conocí a mi padre ...., pero ....


Todos aquellos diálogos ocurrían en la mente del cazador.
Aún de rodillas, con sangre por todo su cuerpo y gran parte del mismo líquido sobre el suelo.
La pelea contra Smith se había encargado de dejar al cazador en un estado realmente grave, al punto de que su cuerpo apenas y respondía, pero .... ¿rendirse?
Rendirse nunca había sido una opción hasta aquel momento.
Por huir es que siempre había tenido problemas.
Por huir, el peliblanco había perdido muchas veces la capacidad de enfrentarse a aquellos que le habían arrebatado a sus seres queridos.
Tenía que hacerlo, tenía que dejar de luchar hoy para poder alcanzar un mañana, pero, no, no sin antes.

La voluntad muchas veces movía al mundo y era eso lo que el hombre utilizaba en aquel momento.
Aún con tres autómatas, Agusiding dio rápidamente un chasquido para que estos arremetieran en defensa de los ataques que venían hacía él.
Mover su cuerpo causaba daño, un daño que solamente era comparado con el dolor, tanto físico como espiritual que el cazador sentía en aquel momento.
Nunca había conocido a su padre, pero si bien era cierto que aquel existía, dudaba que quisiera que se rindiese sin dar su último esfuerzo, un esfuerzo mundano, un esfuerzo que solamente aquel con una sangre tan especial como la suya podría dar.

Tomando con dedos sangrantes aquel revólver, el cazador miró con su único ojo directamente a Smith, no sin antes rodar, haciendo que su cuepro se lastimara aún más repercutiendo eso en su salud.

-Me rindo, pero antes de volver a encontrarse, llévate un recuerdo contigo!

El sonido de la pólvora y el desfallecer.
El cazador no sentía nada;
Tanto su cuerpo como su alma se habían desquebrajado.
¿Estaba muerto? No lo sabía.
Los últimos tres autómatas, tras su despesperada "
defensa"
cayeron en un hermoso charco color plata que fue arrastrado por la ligera corriente que ahora se veía interrumpida entre puntos por el bloqueo de los escombros.
Ahí ya hacía Agusiding, el cazador que había arrebatado de si sus últimos dos esfuerzos por lograr que sus colmillos alcanzaran la luna.

Si estaba vivo, solamente el destino podría decirlo.

Tirada de esquive::
 

Tirada de disparo::
 

Tirada de ataque autómata 1::
 

Tirada de ataque autómata 2::
 

Tirada de ataque autómata 3::
 
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The Evil Master
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Mar Nov 25, 2014 8:54 pm

Rendirse? Si, el cazador sabia que no podía ganar en esa situación. Sin embargo seria derrotado bajo sus propios términos.

Causando mas daño a su maltrecho cuerpo, el cazador rodo, evitando asi, de forma magistral los ataques de los clones.

La mano temblaba a causa del dolor, los tres autómatas que no habían sido aplastados por los escombros atacaban a los clones, mientras el único ojos sano del cazador miraba fijamente la mascara de aquel ente... Se llevaría un recuerdo del cazador, aunque aquello le costara la vida.


La bala santa salió disparada del cañón banco recta hacia su objetivo...

-MALDITO INSECTO!
-rugió con furia el ser mié tras dejaba que todo su poder inundara los planos de existencia.

....Silencio... Aquel silencio total y anatural significaba que estaba muerto? El joven cazador no podía escuchar ni siquiera el latido de su corazón. Pico a poco, Agustín abrió sus ojos, pero no había nada...

Agusiding flotaba en un espacio sin espacio, sus ojos comenzaron a dolerle por la brillante obscuridad total, hacia tanto calor que su cuerpo se congelaba, sus oídos palpitaban de dolor por el incesante ruido del silencio y si cuerpo se asfixiaba por la claustrofobia causada por aquel infinito espacio sin límites.

Solo, no había nadie en ninguna parte. No, no estaba solo, tan cerca que no importaba cuanto avanzara no se acercaba ni un milímetro, pero lograba verlo en la lejanía, un hombre que parecía combatir contra algo, Agustín grito tan fuerte que el silencio le reventó los tímpanos, sin embargo lo logró, el hombre dejo de atacar por un segundo para mirar hacia el cazador, pero u a extraña fuerza lo ataco en el momento de descuido.

El impacto fue tal que la onda expansiva atrajo a Agustín hacia los que combatían.

Frio, mucho frío. Agustín despertó lentamente, su cuerpo le dolía como jamás nada le había dolido antes. Con cuidado, sin energías y con sus brazos temblando, se levantó del suelo donde se encontraba recostado. El impacto casi le hace perder el conocimiento. No solo las cloacas, si no la ciudad entera había sido arrasada, algunos edificios aun quedaban ligeramente en pie, desmoronándose lentamente bajo su propio peso.

No había señal de Smith por ningún lado, ni un solo sonido podía ser percibido por el cazador;
quien, al intentar ponerse en pie, lo descubrió. Su pierna derecha estaba completamente destrozada, varios trozos de metal y una enorme roca habían caído sobre esta, rompiéndola en varios puntos.

Con un esfuerzo mayúsculo, Agustín retiró la piedra de su pierna y comenzó a arrastrar su cuerpo lentamente hacia una estructura que se mantenía en precario equilibrio.

Una enorme puerta de metal mágico que antes había tenido algún tipo de acertijo matemático ahora se encontraba sumamente destruida. En el interior, una única mesa con un pergamino sobre ella.
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Mar Nov 25, 2014 11:18 pm

Era la primera vez que un combate había llegado a tales extremos.
Agusiding, abatido, había dado todo de si y eso, en el fondo, le hacía sentir orgulloso, pero, ¿A qué precio?
El mundo estaba lleno de sorpresas y encontrarse con aquella sorpresa había hecho al cazador resentirse completamente.

Para empezar, los ataques de aquel ente que le habían demostrado de antemano lo débil que era.
Como un papel, aquel tembloroso cuerpo que se arrastraba había sido mutilado por técnicas que en la vida había pensado existirían.
Secundando todo aquello, aquel monstruo había tenido la capacidad para clonarse a si mismo, creando copias perfectas y con un poder completamente igual al de su ente original.
¿Cómo era aquello posible?
Ni el poder que el mismo cazador había robado de Sion le permitía hacer que los autómatas, su mayor fuente de ayuda en aquel combate, tuvieran una fuerza similar a la que Smith había demostrado con anterioridad.

No faltaba el mencionar, claro estaba, aquellas llamas negras;
Abrezadoras como el fuego del infierno pero sutiles al mismo tiempo. No dejaban quemaduras por donde pasaban pero si un inmenso dolor que penetraba en el alma. ¿Acaso lo había dejado vivir?

Lo último fue la nada y la penumbra;
El miedo de estar solo, el vacío infernal y la lucha a lo largo.
Aquellos seres que combatían y el último que, tras el grito que causo más dolor que placer había sido atacado por algo tan poderoso que, simplemente, lo había borrado.
Dolor y preocupación.
Aquel sentimiento de congoja y sabor a sangre en la boca.

Arrecostado, de cara hacía arriba y con heridas realmente dolorosas en su cuerpo, el cazador sentía el precio de no haber logrado detener a aquel ente.
El sistema de alcantarillado y toda lo que había sido vida había desaparecido, al igual que en Niko, al igual que parte de París.
¿Acaso el hombre estaba destinado a la desgracia de perder todo aquello que deseaba proteger?

Esta vez la resolución había sido catastrófica: Edificios, animales, mujeres, hombres y niños.
¿Cuántas vidas se habían perdido? ¿Por qué solamente él había logrado salir con vida?
El dolor insoportable fue lentamente apagado por el dolor que ahora sentía el espíritu del cazador.
Sin ánimos de llorar, porque simplemente parecía una acción hipócrita, el peliblanco había quitado aquella inmensa piedra que se había encargado de dejar, junto con el metal y varios cristales, inutilizada su pierna.

-Maldito ...

Smith había ganado y él, aquel hombre que buscaba siempre la victoria, había perdido.
Smith había sido capaz de llevar su poder más allá mientras que él, como único decendiente de los Kurara había fallado.
Con un dolor indescriptible, el arrastrarse había sido la peor penumbra que el cazador había sentido en mucho tiempo, fuera de aquellos insesantes discos que, por sensación, aún seguían atravesando como espinas calientes el cuerpo del destrozado cazador.

Con mucho costo, utilizando un brazo primero para después disponer del otro y así consecutivamente, el edificio que se encontraba por delante era el nuevo destino del hombre.

Y así fue como, mientras se arrastraba, nuevamente el dolor del cuerpo y de la pierna inútil se opacaba ante el rastro de destrucción que le hombre se había encargado de causar.
Como si de una bomba nuclear se tratase, todo había quedado reducido a la nada.
Escombros y materia amorfa, lo cual, tal vez, en su momento habían sido personas.
Puertas destrozadas, huesos completamente despegados de la piel, humo y cenizas.

Tras casi media hora de horror y odio propio, el cazador logró adentrarse a aquella edificación, recordando como si aún estuviese ahí aquel espacio de nada que le había causado tanto frío, tanto calor, tanto dolor.
Con un sentimiento indescriptible, gritos apagados entre sollozos y mucha, pero mucha sangre, los ahora débiles brazos del hombre lograron antecargar el ya abatido cuerpo, hasta el momento en que Agusiding lograse sentarse en la mesa de piedra que sostenía aquel pergamino.

En su interior, un pequeño punto con rojo y una delinación a seguir.
Sobre sus bordes, un solo nombre.
Tomando el pergamino entre sus manos, el hombre solo pudo arremeter su espalda pesadamente contra aquella mesa.
Si bien era cierto que la localización de aquel ser le aguardaba, moverse de momento era prácticamente imposible.

Olor a muerte.
Olor a muerte y destrucción.
Olor a muerte, destrucción y caos.
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Jue Nov 27, 2014 8:34 am

Tipo de misión: Modo Historia/ Secundaria
Master: The evil master
Jugadores: Agusiding
Supervivencia: Si (5PE)
Éxito: Si . (5 PE)
Enemigos eliminados por PJ
Ninguno.
Narración: Buena (10PE)
Capacidad de combate: Alta (10 PE)
Batalla Honorable: Mas un grado de calificación.

Calificación Final:

S

Recompensa: Mapa de Lethin Mahua
Recompensa élite: Ojo misterioso (ya en tu cuerpo y semi funcional)
Oportunidad de mejora:
Armas CaC Largas x2
Pistola x3
Magia x3
Esquivar x2
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Jue Nov 27, 2014 9:05 am

Tiradas de mejoras a habilidades::
 
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MensajeTema: Re: En aquella apestosa cloaca.   Hoy a las 10:02 am

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En aquella apestosa cloaca.
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